POR LA REGULACIÓN DE LOS CAMBIOS DINÁMICOS
EN LA LENGUA ESPAÑOLA
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
Impresionante
ver cómo un líder o político puede ejercer influencia nefasta entre el pueblo
en el uso correcto de la lengua. Nicolás Maduro Moros, el presidente de
Venezuela, seguramente pasará a la historia como el mandatario con el uso más
deplorable de la lengua castellana en América Latina en los últimos años. Usos
anómalos de los géneros de algunos vocablos, tales como: Millones y millonas, camarados y camaradas, libros y libras, liceos y
liceas, etc. Han sido el hazmerreír de las comidillas de muchos en redes
sociales. No quería sumarme a esos malquerientes de Maduro porque de hecho no
lo soy, solo que como difusor del uso correcto de la lengua he visto con
notoria preocupación como algunos chavista-maduristas ya inclusive hablan así.
Ahora
por ejemplo se generalizó la hipercorrección en cuanto a los géneros: colombianos y colombianas, venezolanos y
venezolanas, niños y niñas, etc. Ya la Real Academia de la Lengua Española
se pronunció al respecto rechazando esa duplicación innecesaria de la lengua.
La RAE advierte que cuando se dice: Los
niños ya vinieron, hace referencia a niños y niñas por igual y que no es necesario
puntualizar diciendo: Los niños y las niñas
ya vinieron. Esta tendencia genérico-enfatizante la he visto liderada por
algunos grupos feministas que denuncian la impronta machista en nuestra lengua,
por tanto, excluyente. Todo eso es tendencia hipercorrectiva que pienso que,
por innecesaria, a la larga desaparecerá, como ya ha sucedido en décadas
anteriores ante fenómenos lingüísticos similares.
La
lengua es dinámica y cambiante, no se pretende que sea fija y estática. Solo
que los cambios necesarios en la estructura de la lengua deben ser regulados y
normados dentro de la racionalidad de la misma y no producto del
desconocimiento, las ideologías o las tendencias de grupo. Al menos esa es mi
postura. Gracias.
NABONAZAR
COGOLLO AYALA
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